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Elementos de urbanidad (Salvador Riba)
19 junio 2025
La urbanidad no pasa de moda
Por Ana Belén Rodríguez Ruiz
Según el diccionario de la Real Academia Española la urbanidad es: Cortesanía,
comedimiento, atención y buen modo. Sacando una conclusión de esta definición
podemos decir que ésta se resume en términos de cómo comportarse en sociedad y
relacionado con este hecho de cómo convivir con las demás personas que viven en
nuestra sociedad.
La palabra urbanidad proviene de la palabra latina “urbs”, que significa ciudad.
Por tanto llamamos urbanidad al conjunto de leyes, normas y buenos modales que ha
creado el hombre para poder convivir en sociedad y que se pone de manifiesto en el
respeto hacia los que nos rodean.
Esas normas no vienen en ningún libro ni documento especificadas, pero todos
sabemos cómo nos debemos de comportar en casa, en una reunión con amigos y
amigas, en un debate público, en la escuela, en el trabajo, conocer las normas de
tráfico, saber que cuando se camina por una carretera lo correcto es hacerlo por la
derecha, dar las gracias, etc. Todo esto hace que nuestra vida en el día a día sea mucho
más agradable para nosotros mismos y para los demás. Pero, ¿quién nos enseña estas
normas y valores? La respuesta a ésta pregunta es sencilla, nuestros educadores en
general y los padres y madres juntos con los maestros y maestras en particular.
La urbanidad tiene una serie de normas y valores que hay que inculcárselas al
niño o niña desde muy pequeño. A todos los padres y madres les gustaría que sus hijos
e hijas sepan comportarse en público, pero para que esto ocurra, antes hay que
enseñarle a comportarse en casa, puesto que los buenos modales no se improvisan ni
se nace con ellos.
Todas las reglas, las normas y las leyes que implican la urbanidad no basta con
decírselas a nuestros niños o a nuestro alumnado, hay que ponerla en práctica desde
edades muy tempranas. Por ejemplo, si un niño o una niña saltan sobre su sofá con los
zapatos puestos, probablemente lo haga también en casa ajena. Esto es el no respeto
hacia una de las normas de la urbanidad y abría que corregirla en un primar lugar en
nuestro propios hogares ya que no es suficiente que regañemos a los niños cuando se
comportan mal o hacen cosas incorrectas solo cuando están fuera de nuestra casa. Hay
que empezar por la raíz del árbol para llegar a lo más alto de la copa.
Para los niños no es fácil aceptar la urbanidad, porque éstos suelen ser
espontáneos y sinceros. Pero el deber de los familiares y, en un segundo plano, de los
maestros es hacerles ver que se puede ser amable y a la vez espontáneo, ya es la
mejor forma de hacer que esta vida resulte un poquito más agradable.
Aún así, no debemos de confundir dos términos: la urbanidad y la hipocresía, ya
que son términos completamente contrapuestos.
A todos alguna vez nos ocurre que tropezamos a lo largo de nuestra vida con
alguna persona hipócrita, pero al final, tarde más o tarde menos, acabamos por
descubrirla, y entonces, nuestros sentimientos hacia esta persona cambian por
completo, molestándonos sus comportamientos, rechazamos sus comentarios porque
ya no los creemos, pensamos que es una persona falsa, que se disfraza para agradar a
todo el mundo y nos damos cuenta que de verdad no merece la pena.
Dejando a un lado la hipocresía tenemos que mirar hacia atrás y ver cómo ha
ido evolucionando nuestra sociedad. Durante este cambio se ha perdido ciertas
costumbres y ciertos modales que ayudaban a mantener la armonía entre la gente.
Antiguamente era impensable el hablarle de “tú” a una persona que era mayor que
nosotros y hoy en día los vemos que los niños y niñas hablan a sus abuelos y abuelas
con poco respeto y no saben nada del uso del “usted”. Otro caso es la expresión “por
favor, cuando se pide un algo” o el “gracias” cuando no dan algo que es de nuestro
interés.
Por todo lo dicho con anterioridad creo que es muy necesario este valor de la
urbanidad, cultivando sus valores tanto éticos como morales en todas las personas y,
especialmente en los niños y niñas y en los adolescentes ya que serán los futuros
constructores de una mejor sociedad en la cual todos seremos valorados como
personas íntegras y seremos tomados en cuenta.
Tenemos que tener en cuenta dos ítems para la enseñanza de la urbanidad:
- La urbanidad no se limita estrictamente a enseñarnos las consideraciones
que debemos guardar a los demás en las situaciones y casos que nos plantea la vida en
sociedad, sino que una vez adquiridos estos hábitos, harán que nos sintamos más
seguros de nosotros mismos y conformes con nuestra personalidad.
- Toda imprudencia o inconveniencia que cometamos, es un arma que se
volverá en nuestra contra.
Además, dentro de las aulas el docente podrá trabajar la urbanidad a través de
la educación en valores como la educación vial, la educación para la salud, hábitos
de higiene, educación sexual, educación para la igualdad entre ambos sexos, la
interculturalidad, etc. Pero no solo son los valores una línea de trabajo para ir
desarrollando la urbanidad en nuestro alumnado, por otro lado tenemos las
famosas competencias básicas, referidas en el Real Decreto 1513/2006, de 7 de
diciembre por el que se establecen las enseñanzas mínimas para la Educación
Primaria. Entre éstas podemos destacar la competencia social y ciudadana, que
hace hincapié en saber vivir en sociedad, comprender la realidad social del mundo
en que se vive y ejercer la ciudadanía democrática.
A continuación proponemos algunas consideraciones para trabajar la urbanidad
con el alumnado de todas las edades.
- El tiempo es el que nos dará a conocer el carácter y las costumbres de los
demás y por lo tanto el grado de intimidad o compatibilidad que debemos
tener con otras personas.
- Nunca hablaremos de los defectos de los demás.
- No pondremos en evidencia a otras personas.
- Cuando una persona elogie a otra o a alguna de sus propiedades, procuraremos
no contradecirla.
- Si no estamos de acuerdo con una persona en la exposición de una idea,
esperaremos a que termine y, educadamente, expondremos nuestro
desacuerdo con una argumentación adecuada.
- No perderemos el tiempo en discutir cosas, de cuyo resultado no obtengamos
un beneficio moral, cultural o económico, discutir por discutir es de necios.
- Hay que tener en cuenta en muchas ocasiones el siguiente dicho: “a palabras
necias, oídos sordos”; antes que discutir sobre algo sin importancia.
- Si fuésemos saludados por una persona por error, le devolveremos el saludo
con amabilidad, sacándole de confusión con delicadeza y sin avergonzarla.
- Saludar a las personas cercanas o conocidas por simple respeto, a pesar de no
ser de nuestro agrado.
- Nunca preguntaremos a nadie por sus enemigos o enemistades.
- No le preguntaremos a nadie sobre algo comprometido delante de otras
personas.
- En una conversación no elogiaremos a una persona en exceso delante de otra
con las mismas características.
- Usar correctamente los diferentes tratos: usted y tú.
- Si por parentesco o amistad el trato con un superior de tuteo, en presencia de
otros el trato será de usted.
- En general el trato confidencial con otras personas será restringido en
presencia de otras a quien ni ellas ni nosotros podamos tratar de la misma
manera.
- Hay que saber ganar y perder en los juegos con los compañeros.
- En los juegos sociales en los que intervengamos, nunca demostraremos nuestro
disgusto si perdemos, ni excesiva alegría si ganamos.
- Por mucha confianza que tengamos en una casa ajena, no diremos ni haremos
nada que pueda desagradar, incomodar o molestar a quien nos escuche o vea.
- La dignidad y delicadeza deben de estar presentes en todos nuestros actos, en
todos los lugares y ocasiones, con mayor razón cuando hay delante quien
pueda juzgarlos y apreciarlos.
- No deberemos entrar en lugares en donde se esté trabajando (talleres, oficinas,
etc.,) a distraer o interrumpir a los que trabajan, y cuando vayamos a realizar
una gestión, no permaneceremos allí, mas tiempo del preciso.
- Para entrar en cualquier despacho o clase, llamaremos a la puerta si estuviera
cerrada y solicitaremos el correspondiente permiso de quien lo ocupa.
- Procuraremos concertar siempre nuestra intención de cita o visita con tiempo
de antelación, con el fin de no importunar.
- No llegaremos a los lugares exigiendo ser atendidos los primeros, teniendo en
cuenta el orden de turno.
- Ayudar a las tareas de casa, sin discriminar el si se es niño o niña para éstas.
- Cuando en una casa o habitación, halla objetos de valor, procuraremos no fijar
la vista en ellos, ni aproximarnos demasiado.
- No permitiremos que un superior, anciano, señora, etc., se levante en nuestra
presencia para tomar una silla, cerrar o abrir una ventana, coger un objeto
caído, o cualquier otra acción que cause molestia.
- Prestar ayuda a las personas más débiles.
- Conocer las normas de la sociedad en la que vivimos y mantener relaciones con
otras personas diferentes a nosotros mismos.
- Cuando una persona esté leyendo, no debemos colocarnos cerca para leer el
papel o libro que tiene en sus manos o mesa.
- Respetar las normas de los lugares públicos (Por ejemplo: guardar silencio en la
biblioteca pública o en la biblioteca de centro).
- Cuando nos nombremos en alguna conversación, nos contaremos los últimos
(María y yo fuimos al cine ayer por la tarde).
- En una conversación en la que intervienen varios interlocutores, hay que
guardar el turno de palabra.
- Respetar la cultura, ideas y opiniones de personas de diferente etnia o clase
social, sin discriminar a nadie.
- Cuando estando sentados se nos acerque un superior a hablarnos nos
podremos en pie, permaneciendo así, hasta que se retire o se siente el y nos
indique que también podemos hacerlo.
- No es correcto hablar con las gafas de sol puestas, estar en clase con gorros o
gorras, ir a los lugares públicos con ropas inadecuadas, etc.
- Poner un pie sobre la rodilla opuesta y tener las piernas cruzadas, son actos
admisibles entre personas que se tratan con íntima confianza.
- Es de mala educación quitar la vista a la persona que nos está hablando, hablar
con los brazos cruzados, interrumpir conversaciones ajenas, etc.
- Al subir o bajar una escalera deberemos ceder el paso a las personas mayores,
ancianos, etc., si no existiera o habiendo de los dos lados se cederá la derecha.
- Asearse todos los días para ir al colegio o al cualquier otro lugar de manera
adecuada.
- Al salir de un lugar, si en ese momento una persona va a entrar se le cederá el
paso o al contrario.
Nosotros como docentes, como guías en el proceso de enseñanza- aprendizaje
de nuestro alumnado, debemos ir creando en nuestros alumnos y alumnas, desde muy
pequeños, unas pautas sencillas de conducta, nada de que se comporten como
príncipes o pequeños protagonistas, sino que sepan comportarse ante cualquier
situación de manera correcta y usando las diferentes técnicas que se le enseñarán en
el aula para resolver conflictos o situaciones problemáticas dentro y fuera del centro
educativo. Todo ello comportándose con una actitud correcta y siendo tolerante con
las personas que rodeen al alumnado e incluso con los animales y plantas. Es muy
importante que conozcan las normas que rigen una sociedad, los hábitos de higiene y
de salud, deben saber ser justos con los demás, no herir a nadie y no dejar herir a
nadie delante de ti, y probablemente, nuestra sociedad futura no vuelva a ser una
jungla y podamos vivir todos en ella, porque en el fondo, la urbanidad es también una
forma de amar a los demás.
Y, como dice la frase del escritor Joham Wolfgang Van Goethe:
"El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su verdadera imagen".
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Y yo que me pongo (Elisabet Olivé y Montse Guals)
Libro: Y yo que me pongo.
Autor: Elisabet Olivé y Montse Guals.
País: España.
Interesante libro de las autoras catalanas Elisabet Olivé y Montse Guals sobre la ropa que un hombre debe vestir para según que ocasión y que me ha agradado y sorprendido muy positivamente después de encontrarlo en la biblioteca de mi localidad.
09 junio 2020
Manual de buenas maneras (Angel Amable)
Libro: Manual de buenas maneras.Autor: Angel Amable.País: España.En los tiempos que corren en los cuáles la educación y el saber estar que personas que tenemos cierta edad hemos conocido y que lamentablemente se ha perdido, es bueno poder tener en las manos y leer un libro como este en el cuál se nos enseña a ser educados, a saber estar en los lugares y a tener respeto por los demás, algo que en los últimos años se ha perdido.Después de una pequeña introducción, el autor nos empieza hablando del comportamiento a tener en las diferentes ceremonias como el nacimiento de una persona, su bautizo, la primera comunión, la confirmación, el matrimonio, los funerales y las condolencias, ya que la inmensa mayoría dela sociedad no sabe hoy en día estar en estos acontecimientos y no suele acudir a ellos como se debería, haciéndolo de cualquier manera.La segunda parte está dedicada a las reuniones sociales enseñándonos el comportamiento en las fiestas, los bailes, las fiestas infantiles, las visitas, el estilo de otros países y sobre todo a saber estar en casas que no son las nuestras.La tercera parte, lleva como título de viva voz, y la dedica a las conversaciones, que hoy en día mucha gente mal educada no sabe llevarlas sin gritar, a las presentaciones que tampoco hoy en día se saben hacer de manera adecuada, al tú y al de usted, algo que muchas personas no practican, tuteando a todo el mundo, sin tratar con el debido respeto a las personas mayores o no conocidas, las fórmulas de cortesía que tampoco se respetan hoy en día y como comportarnos a la hora de hablar por teléfono.La cuarta parte está dedicada al comportamiento adecuado a la hora de tener que realizar diversos escritos por carta, en tarjeta postal, en tarjetas de visita, en tarjetas de invitación y en las cartas de presentación.La quinta parte es muy importante también, ya que la dedica a los modales en la mesa, algo que hoy en día brilla por su ausencia en la mayoría de la sociedad, tratando sobre como poner la mesa, como elegir el menú, los detalles, los vinos, el orden de servir y el manejo de los cubiertos.No menos importante es la sexta parte, que habla de la indumentaria y apariencia, ya que cada vez más se está perdiendo la elegancia exigible en según que lugar incluso en determinados partidos políticos que no llevan la indumentaria adecuada comportándose con auténtica grosería con ello. Habla de la indumentaria masculina y femenina, los cabellos, que ciertos políticos tampoco lo llevan adecuadamente, y las distintas indumentarias.La séptima parte trata de algunas notas con el comportamiento a seguir en según que lugares, realizándolo por orden alfabético, finalizando con los comportamientos excepcionales como en el trato con la realeza, que ciertos políticos no solo menosprecian sino que tampoco se presentan ante ellos de forma adecuada, en las recepciones diplomáticas y en otras ocasiones.La lectura de este libro, traslada a las personas que tenemos cierta edad y que recibimos no solo en casa sino en nuestra formación las enseñanzas adecuadas para realizar estos comportamientos y que con la llegada al poder de cierto partido político y aplicando una libertad mal entendida, se fue perdiendo, hasta llegar al día de hoy en el cuál no hay respeto ni educación entre las personas y no se piensa si se está molestando a otro a la hora de hablar a voces o poner la música a todo trapo y donde no importa que haya señores mayores de pie mientras se está sentado, ni se cede el paso en el ascensor o en la entrada a algún lugar a las personas mayores y a las mujeres.Sería deseable, que estas enseñanzas volviesen a ser obligatorias en las escuelas, para suplir así, como ocurría antes, la carencia recibida en las casas por determinadas personas.Yo tuve la suerte de tener una madre, que me inculcó todas estas buenas maneras desde la cuna y que fue su santo y seña en mi desarrollo y evolución durante buena parte de mi vida. Para volver a lograr este respeto y educación entre todos, seria saludable que partidos políticos que se han encargado de fomentar esta mala educación entre las personas, se pasasen muchísimos años en la oposición.






